Artículo Demos un rodeo

Tradiciones y cultura de rancho que continúan
vigentes hoy en día

El hombre que mató a Liberty Valance, Río Rojo o la Diligencia, son algunas de las joyas maestras que nos dejó el cine western a lo largo de la historia. Sin embargo, como no es todo cowboy lo que reluce, indagaremos en una forma de vida, la del rancho tejano que conserva algunas de las tradiciones que lo hicieron famoso en el mundo entero, de las montañas rojas de Arizona al Gran Cañón del Colorado.

Estepas que desafían el horizonte, nubes que tachonan el cielo de Idaho a Montana, días que se inician con el cacareo de un gallo. Estamos en medio de la nada –o eso cabría esperar- en algún lugar que colinda con Yellowston y Wyoming, a las afueras de cualquier rastro de usos y costumbres urbanitas. Aquí los desayunos son caseros y contundentes: huevos, café y tostadas que sirven de combustible para la jornada.

Existe una conexión entre el hombre y su caballo, una danza que se baila en compases largos, ahora yo, ahora tú. Vivir la vida de rancho es adentrarte en el corazón de Estados Unidos, recorrer sus álamos es acariciar su pasado. Las sencillas construcciones, las paredes cascarilladas y el rojo fulgurante del atardecer bañan el valle. Conducimos las reses hacia los pastos y nos recogemos en la noche cerrando el ciclo, interminable, de la vida hogareña americana.

Nada tan auténtico como un rodeo para desoxidarse un poco, un paseo a caballo por sus ríos y llanuras sienta bien al alma. Durante años la vida en el rancho era circular y no necesitaban más del mundo que tiempo propicio para que el ganado no marchitara. Cocinar en un entorno así, conecta con rituales ancestrales que forman parte de la esencia genuina de Estados Unidos. 

“Cocinar en un entorno así, conecta con rituales ancestrales que forman parte de la esencia genuina de Estados Unidos.”

Algunos de los platos que los primeros colonos ingerían en su ruta del oro en Oregón, consistía en unas humildes gachas, alubias y jerky (carne deshidratada), debido a la dificultad para conservar la carne de aquel entonces. Con el tiempo, las costumbres fueron mejorando y la carne se convirtió en protagonista indiscutible de la gastronomía. Cabrito asado, carne seca y otros productos cárnicos se popularizaron alrededor del río Bravo. 

Sin embargo, si te preguntas qué comían los originarios de esas praderas, debes saber que los cheyenne y los sioux ya se alimentaban de bisontes desde tiempos inmemoriales. El tiempo pasa para todos y el progreso de la técnica nos lleva a hoy en día, en el que las costillas de buey a la parrilla o la barbacoa se han convertido en la piedra filosofal del Lejano Oeste americano. 

Desde nuestro humilde rancho The Ranch Smokehouse rendimos tributo a todas esas personas que día tras día conservan esta forma de vida y homenajeamos con nuestras recetas y tradiciones los rituales que hicieron grande a esta nación. Cabalgamos lejos para traerte cerca el aroma de la cultura americana, siéntate con nosotros alrededor de la barbacoa y disfruta del sabor de la autenticidad. ¡Te esperamos!

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